martes, 14 de noviembre de 2006

¡¡¡Abran los oídos!!!

Queridos amigos: si a mí me suelen regalar cada cierto tiempo estas perlas, ¿qué puede estar pasando por ahí y no nos estamos enterando? Les pido por favor que tengan los oídos muy abiertos a este tipo de manifestaciones.
Hoy, esperando a que el jefe de la oficina comercial de Unelco-Endesa me atendiera escuché una historia muy bonita. Dos amigos comentaban que ya había menos calima que en días anteriores.

Amigo 1: ‘Parece que hay menos calima que el fin de semana, ¿no?’
Amigo 2: ‘Bah, esto no es nada comparado con el Aaiun. Pero me refiero en el desierto. Eso sí que era arena. Yo hice la mili allí. Para poder salir a la calle tenías que taparte la boca.’
A1: ‘Sí. Yo siempre veo a los de la legión tapados hasta arriba.’
A2: ‘Como la gente del desierto, que se han acostumbrado y llevan los turbantes esos en la cabeza.’
A1: ‘Compadre, eso es la supervisión. Para poder vivir hay que adaptarse a todo.’

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