sábado, 9 de septiembre de 2006

Respeto al cliente cero

Ultimamente me he encontrado con muchas muestras de lo que se viene a llamar 'Respeto al Cliente Cero'. Un claro ejemplo lo tenemos en algunas cadenas de televisión con su jodida contra-programación. Con lo feliz que estaba yo con mi receptor de TDT nuevo.

También se da con otro tipo de empresas. El otro día, como es habitual por mi trabajo, tuve que ir a las oficinas de Unelco-Endesa a realizar unas gestiones. Cuál fue mi sorpresa que me encuentro en la puerta un cartelito notificando el traslado de las oficinas al famoso edificio Woermann. Pensé que lo habían puesto con tiempo suficiente y que yo hacía varios días que no pasaba por allí. Pues ni hablar, lo habían puesto dos días antes del traslado efectivo.

Gracias a esta costumbre, unos amigos tuvieron que dormir la noche del jueves en su coche. Subimos a Teror caminando. Como salimos todos juntos desde mi casa, ellos dejaron el coche aparcado allí. Al volver a las dos de la mañana estábamos todos demasiado cansados y/o dormidos para darnos cuenta que la carretera para bajar a Las Palmas G.C. estaba cortada, por lo que tuvieron que subir otra vez en dirección a Teror. Como no tenían ni idea de un camino alternativo para enlazar con la circunvalación y no había ni señales que lo indicasen o un mal guardia, efectivo de protección civil o similar al que preguntarle cómo demonios volver a la civilización, después de aguantar un buen rato en el atasco de subida a Teror decidieron aparcar el coche y dormir hasta por la mañana.

En definitiva, que el Respeto al Cliente Cero apesta.

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